·Almas Encontradas·
Era un día gris y oscuro, la tarde parecía noche, éstas parecían eternas; un pueblo antigua de vil ruinas y casuchas abandonadas seguían de pie en aquel lugar...
En el medio del pueblo, una iglesia aún activa, de hacía muchos años; un órgano esparcía sus melodías cada media noche durante horas...aquellas notas parecían gritar de dolor y melancolía. Pocas personas se veían por aquellas calles solitarias, casi todas de miradas desconfiadas...
En aquel pueblo, un único chico joven; rumores iban y venían en los oídos de la gente, ya pues, ese joven nunca envejecía...sus ojos negros como el carbon, hablaban de la vida eterna, una gran profundidad...como un río negro en un pantano oscuro de árboles muertos; "los ojos de lucifer..." decían aquellos ancianos a aquel que pasaba; "la muerte nos espera llena de dolor..." rumores e historias de un joven callado de pequeña estatura...
Le llaman Mao.
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Una tarde oscura, como otra cualquiera...un joven de unos 35 años paró en aquel pueblo por casualidad...su coche había perdido aceite y por ello el motor se había roto. Este joven empujó pocos metros su coche para pedir ayuda...al ver cerca a un anciano, éste se acercó...su rostro lucía viejo y quebrado, desganado e infeliz...corbado por los años que le pesaban, se volteó al oír una voz que lo llamaba agarrándolo de su hombro:
-Disculpe, necesito ayuda, mi auto se ha averiado y...-
El joven no pudo seguir con la explicación, pues el rostro de aquel anciano se transformó de pánico, su rostro se había teñido de un blanco pálido, su boca entreabierta y con su mirada aterrada expresó estas palabras desesperadas:
-El demonio está contigo, yo lo veo en tus ojos...¡¡estás maldito!!-
Palabras de este viejo campesino. El joven retrocedió algunos pasos..tres...o quizás cuatro...volviendo en su coche, algo asustado.Abrió la tapa de su teléfono con intención de pedir ayuda, ignorando a aquel anciano que aún seguía gritando mientras se alejaba "El diablo!!"
[091] marcó...
-Este teléfono está fuera de servicio.-
Repetía la telefonista. El joven colgó soltando palabras obscenas:
-La put...$%&@-
Guardó su teléfono en el bolsillo y suspiró apoyado en el capó de su vehículo, alzó la cabeza para tomar aire, hallando a lo lejos una cruz cristiana... La catedral.
Aquel joven se quedó con el teléfono en la mano y se sentó en el asiento delantero de su coche, seguidamente trabó las puertas, esperando a que aquel anciano se vaya del todo.
Quedó paralizado mirando al frente hasta que se relajó, asi pues salió nuevamente del coche y cerrandose bien el abrigo colocó sus manos en los bolsillos y comenzó a caminar en dirección a la catedral.
El paseo de camino allí no era muy agradable, pues los caminos eran de tierra y cuando comenzó el asfalto estaba en muy mal estado.
Cansado, el joven empujó las pesadas puertas de la victoriana catedral y entró dentro.
Cerró sus puertas una vez dentro, y miró todo de arriba abajo fijandose en cada detalle.
Caminaba hacia el altar lentamente, acariciando cada escultura para sentir su frialdad.
-¿¡Hay alguien aqui!?-
Se anima a preguntar.
Su voz viola cada rincón de aquel inhóspito lugar; sin ninguna respuesta. Da unas cuantas vueltas mas y continúa preguntando si alguien podía ayudarlo con su problema.
-Pero menuda mierda...-
Se queja aquel joven por última vez tomando la manija para irse.
De pronto una persona toca su hombro y lo voltea suavemente.

