·La clave de la espera·
Pasaron los días, y los meses...
Pasaron los días, y los meses...
Una noche Reita citó a Ruki en su departamento, a las 21:00hs para cenar, aparte Reita inquietó a Ruki cuando le dijo "Debo decirte algo importante".
Ruki, que era ya muy amigo de Reita, temía de que éste le dijese algo que pusiera en peligro su amistad.
Pero aquellas inquietudes se disolvieron ya que la noche fluía entre risas y carcajadas. Finalmente Reita se quedó serio y bajó el volumen del TV.
Reita: ¿Sabes? debo decirte algo... - empezó a decir.
Ruki: Bueno Rei... Sabes que te escucho.
Reita: hace mucho que siento esto... no quiero que nada cambie; si lo que te digo no te agrada. Pero entiende de que pasamos mucho tiempo juntos y...-hizo una pausa- estás conmigo en los buenos y los malos momentos.. Quiero decir... nunca nadie me soportó tanto tiempo -echó a reir- Bueno, lo que quiero preguntarte es... -
En ese momento sonó el telefono de Ruki, éste soltó las manos de Reita, y pidió permiso para contestar.
Reita con aún la palabra en la boca, miró hacia otro costado ocultando su enojo y mostrando una ligera sonrisa.
El aspecto de Ruki comenzó a estar serio y su ceño a estar fruncido; como siempre que estaba en el trabajo.
Reita:¿Que pasa?
Pero Ruki no contestó, se limitaba a hacer pequeños gestos de afirmación hacia el emisor de detrás del celular.
Minutos después colgó y se dirigió a Reita.
-Siento tener que marcharme.. pero...-
Reita: entiendo...
Ruki: estoy contento- Dijo a pesar de su frío aspecto- Hemos encontrado la casa de "Los enmascarados" - Río feliz-
Reita le sonrió mientras Ruki se abrigaba.
Por fin Ruki llegó a aquella enorme y antigua casa.
Allí estaban todos los policías y varias ambulancias, adivinando lo que habría en el interior de la casa.
Ruki y el Sr. Matsumoto (su padre) entraron a la casa junto con varios hombres más; después de haber tirado un gas lacrimógeno.
Los enmascarados se arrodillaron rendidos ante la ley menos uno que poseía un antifaz, que se quedó de pie hasta desmayarse a causa del gas.
Ruki y su padre los subieron a la camioneta y mandaron llevarlos a la comisaría hasta el regreso de ambos.
Junto con los médicos y la policía forense entraron dentro.
Aunque Ruki tenía un aspecto rudo, dentro suyo sostenía una esperanza de encontrar a Hal allí.
Apenas entraron habían varios cuerpos sin vida que los médicos forenses no tardaron en recoger e identificarlos.
Subieron al piso de arriba, cuerpos de jóvenes yacían torturados en todas partes, y la casa estaba plagada de trampas.
En el baño, tendía un cuerpo con cadenas y la cabeza tapada; otro estaba bañado en sangre en la bañera con la cabeza gacha, sus cabellos cubrían su rostro.
Ruki y el Sr Matsumoto no tocaron nada, solo se dedicaban a tomar nota en una grabadora y avisar a los médicos.
Ya estaban por irse cuando uki vió una desesperada mano en lo que parecía un desván. Volvieron a entrar, y nadie encontraba nada.
Ruki desesperado volvió a salir y encontró una trampilla del lado de afuera.
Subió las escaleras y alarmó al resto del cuerpo policíaco.
Allí dentro había mucha pudor, y oscuridad, se oía el murmuro de las cadenas, y a causa de la oscuridad tropezaban con cuerpos mutilados...
Todos estaban muertos, excepto uno que no tenía muchas posibilidades de supervivencia, ya que tenía un trabajado candado rodeandole los pies, y había perdido mucha sangre ya.
Esa noche Ruki volvió tarde a casa, casi la madrugada.
Reita dormía profundamente, y a la mañana le contó la pesadilla que había vivido.
Se volvió a enchaquetar despues de un largo baño y se precipitó a la comisaria de Kanagawa...
Al entrar habló con el Sr Matsumoto y entró a la sala de interrogatorios.
Ruki observó con desprecio desde la pantalla a los 5 enmascarados que estaban sentados con sus máscaras enfrente de ellos, apoyadas sobre la mesa.
Su padre le dió información recolectada...
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| Tsubuku, el "Insecto". |
A uno le llamaban El Cuervo, parecía el cabecilla de la banda, y era el único con máscara diferente y destacada.
Otro; el muñeco, sus labios estaban llenos de metales y su máscara era del todo tétrica.
Otro el insecto, sus ojos eran negros completamente, lo que asustaba bastante y era dificil saber donde miraba si no movía la cabeza.
Ruki comenzó a estorcionarlos, pero ninguno hacía nada, solo el del antifaz que reía irónicamente.
Desesperado Ruki interrogó al joven:
Ruki: Tú eres el cabecilla de la banda, no? ¿como te llamas?
-Satoshi- respondió poniendose serio, pero al instante volvió a reir.
Satoshi: me rio de ti. - Contestó.
Ruki: Já! - rió irritado- tu te ries de mi? YO me rio de ti- Resaltó- Ahora estais aqui, os hemos capturado! y yacereís en las paredes de la prisión hasta que os pudráis! Já! y tu te ries de mí? - Siguió rencoroso.
Satoshi, el cabecilla calló, y con ira e ironia en sus ojos respondió:
-Estas tan equivocado... Cierto que es posible que nos pudriremos aquí, Takanori...-
Ruki se sorprendió.
Satoshi: pero nuestros planes continuan, ellos no harán nada que yo no les diga.
Ruki: ellos? - Señaló con la mirada al resto de los jóvenes. No me importa si no hablan, allá ellos.
Satoshi: no... ellos no.... cierto es que ellos tampoco harán nada que yo no les ordene, pero los planes continuan Fuera de la prisión, continuan hasta terminar el trabajo.
Ruki se irritó de tal modo que salió fuera y ordenó tropas a seguir los rastros ya que era posible que hubiesen más enmascarados. La esperanza de Ruki se volvió a incrementar ya que Hal podía seguir con vida bajo los castigos de aquellos infelices.
Volvió a la sala de interrogatorios y Satoshi miraba ausente.
Ruki siguió interrogándolo solo a él, ya que si otro intentaba si quiera decir una palabra, Satoshi los castigaba con un golpe o una mirada asesina, que los silenciaba del todo.
Pasaron los días y Ruki mantenía su paciencia, ya que mediante un método menos brusco, Satoshi hablaba fluidamente entre risas y caricias hacia Ruki.
Éste procuraba no hablarle con frialdad y seguirle aquel extraño juego, aunque ya estaba cansandose de los cariñosos tratos de Satoshi...
Volvió a la sala de interrogatorios y Satoshi miraba ausente.Ruki siguió interrogándolo solo a él, ya que si otro intentaba si quiera decir una palabra, Satoshi los castigaba con un golpe o una mirada asesina, que los silenciaba del todo.
Pasaron los días y Ruki mantenía su paciencia, ya que mediante un método menos brusco, Satoshi hablaba fluidamente entre risas y caricias hacia Ruki.
Éste procuraba no hablarle con frialdad y seguirle aquel extraño juego, aunque ya estaba cansandose de los cariñosos tratos de Satoshi...




