Quote; JH to Key.♥

martes, 30 de noviembre de 2010

[Capitulo X] Parte II

·La clave de la espera·




Pasaron los días, y los meses...
Una noche Reita citó a Ruki en su departamento, a las 21:00hs para cenar, aparte Reita inquietó a Ruki cuando le dijo "Debo decirte algo importante".
Ruki, que era ya muy amigo de Reita, temía de que éste le dijese algo que pusiera en peligro su amistad.
Pero aquellas inquietudes se disolvieron ya que la noche fluía entre risas y carcajadas. Finalmente Reita se quedó serio y bajó el volumen del TV.

Reita: ¿Sabes? debo decirte algo... - empezó a decir.
Ruki: Bueno Rei... Sabes que te escucho.
Reita: hace mucho que siento esto... no quiero que nada cambie; si lo que te digo no te agrada. Pero entiende de que pasamos mucho tiempo juntos y...-hizo una pausa- estás conmigo en los buenos y los malos momentos.. Quiero decir... nunca nadie me soportó tanto tiempo -echó a reir- Bueno, lo que quiero preguntarte es... -
En ese momento sonó el telefono de Ruki, éste soltó las manos de Reita, y pidió permiso para contestar.
Reita con aún la palabra en la boca, miró hacia otro costado ocultando su enojo y mostrando una ligera sonrisa.

El aspecto de Ruki comenzó a estar serio y su ceño a estar fruncido; como siempre que estaba en el trabajo.

Reita:¿Que pasa?

Pero Ruki no contestó, se limitaba a hacer pequeños gestos de afirmación hacia el emisor de detrás del celular.
Minutos después colgó y se dirigió a Reita.

-Siento tener que marcharme.. pero...-
Reita: entiendo...
Ruki: estoy contento- Dijo a pesar de su frío aspecto- Hemos encontrado la casa de "Los enmascarados" - Río feliz- 
Reita le sonrió mientras Ruki se abrigaba.




Por fin Ruki llegó a aquella enorme y antigua casa.
Allí estaban todos los policías y varias ambulancias, adivinando lo que habría en el interior de la casa.
Ruki y el Sr. Matsumoto (su padre) entraron a la casa junto con varios hombres más; después de haber tirado un gas lacrimógeno.
Los enmascarados se arrodillaron rendidos ante la ley menos uno que poseía un antifaz, que se quedó de pie hasta desmayarse a causa del gas.

Ruki y su padre los subieron a la camioneta y mandaron llevarlos a la comisaría hasta el regreso de ambos.
    Junto con los médicos y la policía forense entraron dentro.
Aunque Ruki tenía un aspecto rudo, dentro suyo sostenía una esperanza de encontrar a Hal allí.   

Apenas entraron habían varios cuerpos sin vida que los médicos forenses no tardaron en recoger  e identificarlos.
Subieron al piso de arriba, cuerpos de jóvenes yacían torturados en todas partes, y la casa estaba plagada de trampas.
En el baño, tendía un cuerpo con cadenas y la cabeza tapada; otro estaba bañado en sangre en la bañera con la cabeza gacha, sus cabellos cubrían su rostro.

Ruki y el Sr Matsumoto no tocaron nada, solo se dedicaban a tomar nota en una grabadora y avisar a los médicos.

Ya estaban por irse cuando uki vió una desesperada mano en lo que parecía un  desván. Volvieron a entrar, y nadie encontraba nada.
Ruki desesperado volvió a salir y encontró una trampilla del lado de afuera.
Subió las escaleras y alarmó al resto del cuerpo policíaco.

Allí dentro había mucha pudor, y oscuridad, se oía el murmuro de las cadenas, y a causa de la oscuridad tropezaban con cuerpos mutilados...
Todos estaban muertos, excepto uno que no tenía muchas posibilidades de supervivencia, ya que tenía un trabajado candado rodeandole los pies, y había perdido mucha sangre ya.


Esa noche Ruki volvió tarde a casa, casi la madrugada.
Reita dormía profundamente, y a la mañana le contó la pesadilla que había vivido.
Se volvió a enchaquetar despues de un largo baño y se precipitó a la comisaria de Kanagawa...

Al entrar habló con el Sr Matsumoto y entró a la sala de interrogatorios.
Ruki observó con desprecio desde la pantalla a los 5 enmascarados que estaban sentados con sus máscaras enfrente de ellos, apoyadas sobre la mesa.


Tsubuku, el "Insecto".
Su padre le dió información recolectada...
A uno le llamaban El Cuervo, parecía el cabecilla de la banda, y era el único con máscara diferente y destacada.
Otro; el muñeco, sus labios estaban llenos de metales y su máscara era del todo tétrica.
Otro el insecto, sus ojos eran negros completamente, lo que asustaba bastante y era dificil saber donde miraba si no movía la cabeza.

Ruki comenzó a estorcionarlos, pero ninguno hacía nada, solo el del antifaz que reía irónicamente.
Desesperado Ruki interrogó al joven:
Ruki: Tú eres el cabecilla de la banda, no? ¿como te llamas?
-Satoshi- respondió poniendose serio, pero al instante volvió a reir.
Hitsugi, el "muñeco"
Ruki: ¿que te hace gracia? Puedes contarlo sabes?
Satoshi: me rio de ti. - Contestó.
Ruki: Já! - rió irritado- tu te ries de mi? YO me rio de ti- Resaltó- Ahora estais aqui, os hemos capturado! y yacereís en las paredes de la prisión hasta que os pudráis! Já! y tu te ries de mí? - Siguió rencoroso.

Satoshi, el cabecilla calló, y con ira e ironia en sus ojos respondió:
-Estas tan equivocado... Cierto que es posible que nos pudriremos aquí, Takanori...-
Ruki se sorprendió.
Satoshi: pero nuestros planes continuan, ellos no harán nada que yo no les diga.
Ruki: ellos? - Señaló con la mirada al resto de los jóvenes. No me importa si no hablan, allá ellos.
Satoshi: no... ellos no.... cierto es que ellos tampoco harán nada que yo no les ordene, pero los planes continuan Fuera de la prisión, continuan hasta terminar el trabajo.

Ruki se irritó de tal modo que salió fuera y ordenó tropas a seguir los rastros ya que era posible que hubiesen  más enmascarados. La esperanza de Ruki se volvió a incrementar ya que Hal podía seguir con vida bajo los castigos de aquellos infelices.
Volvió a la sala  de interrogatorios y Satoshi miraba ausente.


Ruki siguió interrogándolo solo a él, ya que si otro intentaba si quiera decir una palabra, Satoshi los castigaba con un golpe o una mirada asesina, que los silenciaba del todo.




Pasaron los días y Ruki mantenía su paciencia, ya que mediante un método menos brusco, Satoshi hablaba fluidamente entre risas y caricias hacia Ruki.
Éste procuraba no hablarle con frialdad y seguirle aquel extraño juego, aunque ya estaba cansandose de los cariñosos tratos de Satoshi...






martes, 2 de noviembre de 2010

[Capitulo X] Parte I

·Caso Nº27·


Desde pequeño he vivido todas las comodidades que se pueden pedir...
Tenía la típica familia japonesa, mi hermano; un hombre ya, de 38 años que se había recibido para trabajar al costado de mi padre en la CIA (Agencia Central de Inteligencia, que por supuesto estaba ligada a "nosotros" La agencia de Seguridad Nacional; de Japón.
Aunque al principio no me gustaba la idea, la familia siempre trabajó ahí durante generaciones y era algo irrompible.

A pesar de la seriedad que abarcaba todo ese círculo, tuve la suerte de conocer a Hal, con el que ya compartimos 3 años juntos. 
Hace bastante nuestro amor se hizo tan fuerte que llegó a regalarme un plateado y brillante anillo, que ahora los dos llevábamos en nuestros dedos anulares; símbolo de nuestra futura unión.
A él lo conocí en la CIA, el ojo derecho de mi padre, y del suyo también, todos trabajabamos allí ...

Un día todo lo que es 'mi vida' dió la vuelta radicalmente.
-Matsumoto!.. Debo darte una noticia... un poco dura para todos, y sobretodo para ti...- Me dijo mi padre intentando fingir dolor por mis futuros lamentos, en un tono frío; él jamás acepto demasiado lo nuestro, pero disimulaba muy bien nuestro confort delante de la gente. Puras apariencias.
-¿Recuerdas a 'Los Enmascarados'?-
Sí señor- Respondí - Seguimos en la búsqueda de los desaparecidos, y el caso 27 sigue abierto. Seguí diciendo.
-Secuestraron a 5 más...- Dijo mi padre sin despegar los ojos d la carpeta.-
También desapareció Hal... Tenemos sospechas que quizás desapareció junto el resto de personas.- Continuó diciendo.

Yo quedé fríamente petrificado, mi corazón dió un vuelco, pero demostré serenidad y que me importaba lo justo.
Aunque dentro mío quería llorar desconsoladamente, imité la rudeza de mi padre.
Respiré profundo y dije:
-¿Ellos lo secuestraron?-
-No estamos seguros, es la única esperanza que queda de su paradero.- Respondió.

Y como si fuera un trabajo más le respondí:
-Los buscaremos, Sir.-

A mi padre le gustaba que yo le tratase de Usted y que me refiriera a su persona como "señor" o "Jefe", desde siempre fué asi, incluso cuando era pequeño. Pero ya me había acostumbrado y no replicaba lo más mínimo.


Pasaron semanas... después meses... Y finalmente pasó un año desde su desaparición... 

Llegó el otoño y las hojas de los árboles caían y se volaban, y mi esperanza, con ellas.

Más tarde salieron nuevos casos que resolver, y el Caso 27 quedó paralizado.

El tiempo seguía transcurriendo, y a pesar de que siempre miraba su foto sonriente que llevaba en mi billetera, empezaba a olvidar su voz.
Tal vez ya no esté vivo... Tal vez Dios me arrebató a lo más sagrado que yo tenía.... O... No, Los enmascarados no eran Dios, yo los encontraría, aunque solo fuese para recuperar el cuerpo de mi amado.

Esa noche no fue linda, me retorcí de tanto llorar, recordando aquellos "Te quiero" que me decía al oído, y cuando me pasaba el brazo por encima mientras dormíamos... Minutos después me dormí con las mejillas húmedas.


Hacía un tiempo atrás había conocido a un joven y audaz muchacho, yo había entrado a la cafetería de siempre y me dispuse a tomar mi café con leche de siempre. Eso me tenía fresco y sereno, ya que a la noche solía dormir poco, me quedaba en vela intentando descifrar tontos enigmas que los asesinos hacían en las paredes o en las víctimas.
Saqué mi carpeta de archivos y me dispuse a mirar un rato largo, cuando estaba entrando en el tema, unas carcajadas y risas me desconcentraron, era la mesa de en frente.
Reían y conversaban fluidamente hasta que uno se detuvo en mi mirada, tenía aspecto de chino, en realidad todos, me quedé un rato mirándolo intrigado por su origen hasta que me di cuenta de mi descarada actitud y le sonreí, apenas.
Él me mostró la sonrisa entera y desde entonces, no despegaba su mirada de mi mesa. Lo que me inquietaba, ciertamente.

Cuando ya me disponía a abandonar el lugar y continuar mi trabajo, él se cruzó en mitad del camino y se presentó extrovertidamente:
-Hi ! Me dicen Reita, y a ti? -Yo le miré y como es habitual en mí podría haberme volteado e irme, pero me presenté:
-Me llamo Takanori Matsumoto- Dije serio.
- Uh! que nombre de militar - Río el villano, pero yo no le encontré la gracia al chiste. - Perdon -continuó- ¿ como te puedo llamar ?-
-Ruki- Dije firme, él sonrió y me chequeaba con la mirada detenidamente, como si algo de mí llamara su atención.
-¿Quieres dar una vuelta? - Simpatizó.
-Claro... asi me aireo de esto.- Dije menospreciando mi carpeta que sostenía en la mano.

Caminamos por todos lados y él no dejaba de hablar, lo que me hacía bien para olvidar mis problemas, la verdad empezó a confiarme cosas, que para mí estilo eran íntimas.

-Sabes, yo estuve en la cárcel un año...- Dijo demostrando rudeza.
-Yo trabajo en la CIA.- Dije con un poco de intriga por su contestación.
-P-pero... era ilegal, ahora estoy sano.- Sonrió levemente.
-Jaja! No te preocupes...- Me reí para romper el hielo, tal vez si le contaba mi vida se espantaba.
Por suerte me escuchaba con atención y pretendía al final de cada palabra que continuase hablando.
Le interesaba saber como "se veía la vida desde el otro lado"; supongo que quiso decir el lado de los policías.
Más tarde me pidió mi número y nos despedimos.
Y así es como conocí a este joven, que poco tiempo más tarde se convirtió en una persona especial.