·Contracción Final·
Yo me encontraba al frente...
En frente de lo que sería su final.
La noche era fría pero su fuego la hacía del todo cálida.
Os contaré unos días antes lo que pasó...
Cuando yo creí que todo iba bien; comenzaron a llegar rumores de Mao. Decían que él estaba poseído, y que en varias ocasiones había hecho cosas extrañas que habían llegado atemorizar al colegio.
No supe si creerlo, o mas bien; no quise creerlo.
Yo quería paz, jamás podía estar bien con una relación...
Ese día los fanáticos de la iglesia lo tomaron por las manos y lo ataron con mil cadenas a una cruz...Después de darle una fuerte paliza.
¡Oh! Solo de volver a pensarlo me estremece.
El caso es que Mao tendía de aquella cruz; mientras la gente lo usaba como objeto de mofa.
Yo me encontraba frente suyo; entre toda la muchedumbre, y mis lágrimas no dejaban de encharca mis mejillas.
Yo creo que él no tenía idea de mi presencia allí...
Fui ya sin poder resistirlo más; al causante de esa obra, un codicioso cura Le hablé de lo que estaba ocurriendo, intenté convencerlo de que era una locura...
Después al ver su comportamiento terco; me puse a su nivel, le dije que si era el mal, no iba a morir con solo estar colgando de una cruz.
Por Dios.. eso fue lo peor que había dicho..
Aquel lunático corrió hacía la gente, y se subió a un pogo al costado de Mao; éste al ver al cura dejo de gritar.
[ Es cierto que Mao es un tanto extraño, y que noté malas vibras solo de entrarlo a casa, pero esto había pasado de castaño a oscuro. ]
Como decía; el cura se subió y comenzó a predicar mis palabras.
Dijo que el Mal estaba ahí.. Tendiendo de aquella cruz frente a nuestras burlas, y aún así no desaparecía, lo único que hacíamos era alimentar su ira.
Después nombró los siete pecados, y le hizo énfasis a "Ira".
Mao empezó a reír lo que creó tensión en la gente.
Con una extraña voz comenzó a jurar nuestra muerte uno a uno.
El cura comenzó a rociarlo con agua bendita, y éste se quejaba constantemente.Después no se como... ya lo olvidé... Vinieron tres hombres con unas antorchas incendiadas.
-¡No!- Grité, y corrí al cura desesperado, tomándolo por el cuello de la camisa; le dije que esto debía terminar y ¡YA! - Grité.
Mao me vió sufrir por aquello... y me pareció que estaba llorando, sus lágrimas eran de un color Carmesí; no por favor... sabía lo que eso significaba.
Todos aterrorizados hicieron un grito de asombro y lo miraban como animal de circo, mientras aquellas lágrimas recorrían todo su rostro.
El reverendo sin siquiera escucharme comenzó a decir que la tentación se había apoderado de mí; que la veía en mis ojos, que había caído en el pecado, pero en cuanto Mao se fuere yo volvería al cuerpo con Dios.Era inútil hablar con aquellas personas.
¡Oh! Pobre mi pequeño Mao... sus muñecas sangraban a consecuencia de las cadenas, y el fuego avivado ya rozaba su pelo.
Su sufrido cuerpo se contraía y comenzó a vomitar.
La gente le escupía y gritaba cosas groseras, ya no lo aguanté más; con lágrimas en mis ojos, y el corazón en la garganta, corrí lejos de la gente y subí a mi casa.
Al entrar, cerré la puerta con fuerza, me senté en el suelo, apreté mis ojos y tapé mis oídos fuertemente, para dejar de escuchar los aterradores gritos de Mao y las predicaciones del cura.
No se cuánto tiempo pasó... Pero comencé a sentir el olor a la ceniza, después de apagar un gran fuego...
Retiré mis manos de mis orejas, y con la mirada un tanto pérdida; abrí los ojos.
En frente mio, todo negro de ceniza y hollín estaba Mao.
Con los ojos fijos en mí, y una sonrisa cálida.
Me levanté en seguida y con terror.
Sin importarme su aspecto lo abracé y lo besé en los labios.
Él se comportaba comúnmente; ya de tantas locuras, le pregunté:
- Cielo.. ¿Estás muerto? ¿Te puedo ver?-
Él hizo una pequeña carcajada y me tomó de las mejillas; aún húmedas.
Secándome, me contestó:
-No, no estoy muerto... Pero Uruha... El Mal no puede morir.-
Ya era suficiente todo el espectáculo, que ni yo me creía lo que estaba pasando.
Pero a veces.. Las cosas ocurren sin explicación alguna.
Oí gritos fuera, asi que me asomé por la ventana dejándo a Mao de pie junto la puerta.
Fuera el cura gritaba que habían combatido al mal; que ya no volvería más.
La gente aplaudía y silbaba con alegría.
La cruz estaba partida por la mitad y en las cenizas había un hueco...
¿Pero cómo? ¡Mao estaba agonizando allí arriba!
Mi cabeza razonó y me dí cuenta que la cruz se había partido y Mao había caído en mitad de aquel ardiente fuego; Lo que lo había vuelto a la Vida, después de tanta agua bendita y tantas plegarias.
Él volteó mi cabeza y me dijo "¿Lo comprendes ahora?"
Yo no tenía habla, pero él sin esperar contestación me preguntó:
"Solo dime si te quedarás conmigo..."
Por lo que yo; sin respuesta le di un beso, utilizándolo como afirmación.
" Mi más horrible sentimiento lo vomité hacía ellos... y ahora les perseguirá hasta que mueran" - Me dijo cuando separamos los labios. Con una ira intensa en su voz.
"Solo escápate conmigo, volemos juntos..."
Me dijo como si fuésemos presos puestos en libertad.
"Ya rompí las cadenas que nos separaban..."
Yo enrarecido le dije:
"Nada nos separaba, Mao..."
"Claro que sí - Me dijo- Tu religión y la mía"
~~Saigo ni~~ (The End)


