Quote; JH to Key.♥

lunes, 27 de diciembre de 2010

[Capítulo XI] Parte I

·Un soplo de aire frío·

Y una vez más volví a suspirar en frente del monitor de mi escritorio...
El silencio de la  casa era relajante; y fuera hacia frío...
Más yo no conseguía siquiera escribir una palabra que no fuera borrada para mi novela...
Volví a tomar el cigarrillo del cenicero y me lo llevé a la boca.
Una calada, y sostuve el aire mientras miraba la pantalla fijamente, como esperando que alguna idea surgiera de la nada..
Al cabo de un rato exhalé..
-Iré a mirar un rato la tv- pensé...


RIIIIIING~!♫
Me levanté bruscamente del sillón, y caí sobre mi gata.
-¡Diablos, Gina!- le grité enojado al gato.
Y me levanté corriendo a contestar.
-¿Sí? ¿Quién es? -En un tono adormecido.
-Emh...- dijo alguien del otro lado del teléfono un tono miedoso.- ¿H-Hakuei?- Preguntó con cierto miedo.
-Sí, ¿quién es?- insistí.
-Emh... No se si me recordarás... Soy Ruki.. No me recuerdas, ¿Verdad?- 
Me quedé unos segundos en blanco y después lo recordé:
-¿Ruki? ¿Mi ex compañero de clases?-
-¡Siii! No pensé que me recordarías! ¿Cómo has estado?- preguntó natural y con un tono feliz.
Yo aún extrañado por su llamada contesté cortante.
-bien.. he estado bien... ¿tú como estás?-
-¿Te molesta que haya llamado verdad? ¿Sigues enojado conmigo?- preguntó.
¿Enojado? pensé, no recuerdo nada, ¿tanto tiempo habrá pasado desde que lo dejé de ver?
-¿Enojado? ¿de que iba a estar enojado?-
-¡Cuánto me alegro!- Me contestó como si pensase que yo estuviera ocultando mi enfado para ser amigos de nuevo.

El chico estaba tan interesado en mi vida que comencé a tener paranoia como siempre...
Y con un tono seco le dije que me tenía que ir y por fin pude colgar.

Me recosté de nuevo en el sillón, encendí un cigarro y me quedé pensando en aquel chico... aquella voz.... hmmm.... diablos que poca memoria tengo...


El sol entra por la ventana y choca con mis párpados..
Abrí los ojos lentamente y me dí cuenta que me volví a dormir ayer a la tarde..
Ya es casi medio día... Asi que fui al baño para darme una ducha..
-vaya cara...- me dije al verme en el espejo.
Y me metí dentro de la ducha, encendí el agua fría y dejé que corra por mi cuerpo... Me dolían los músculos.. 
Me vestí informal y un poco descuidado como siempre y cogí el coche..
Me disponía a ir al pueblo para hacer un par de compras, cuando un descapotable con gente alocada dentro pasó a gran velocidad y rompió mi espejo retrovisor de la puerta del acompañante.
Detuve el coche lentamente y los maldije, después continué mi camino.

Después de hacer mis compras; volví a casa... Y al pasar por el río oí música muy fuerte, me entró curiosidad y aparqué el coche en un rincón..
Me asomé por los arbustos y pude ver muchos jóvenes haciendo una especie de tienda de campaña...
¿No pensarían quedarse? pensé enojado; harían mucho ruido y ocasionarían problemas, como todos los jóvenes...
También pude ver a unos en el río bañándose...

En fin; volví a casa e intenté olvidar a esos criajos.. Cuando volvió a sonar el teléfono, esta vez, era mi móvil.
Lo cogí y era un mensaje del pequeño que me había llamado ayer...
¿¡como sabe mi celular?! pregunté con más paranoia que ayer.
El mensaje decía:
Espero que me hayas perdonado, si te molesta no te vuelvo a llamar, aunque me gustaría que nos viéramos, estoy cerca :) .

Hm.. ¿cerca? Quizás es alguno de esos chicos que me rompió el retrovisor, refunfuñé.

Esta bien, veámonos. ¿donde?

Contesté al mensaje.. al fin y al cabo, no iba a tener miedo yo.
El chico contestó enseguida; me puso hora y lugar, era cerca de aquel río.
Pero la hora un poco extraña...

En fin, al rededor de las 12pm comencé a prepararme, me lavé la cara y me cepillé un poco el pelo... Un poco de perfume y listo, que sea lo que Dios quiera.
Salí y tomé el coche... Me acerqué al río y di vueltas hasta ver alguien.
Finalmente opté por bajar, porque nadie aparecía..
Aquellos jóvenes estaban bailando alocadamente con la música al tope..

Paciente me apoyé en mi coche y encendí un cigarrillo...
Me dispuse a dar la segunda calada cuando una persona apoyó su mano en mi hombro.
-¡Hakuei! -sonrió - Estás....¡ Muy crecido ! Te ves lindo.- Me volvió a sonreír.

Era una cara conocida para mí... pero no sabía quién exactamente..
Me quedé como estúpido mirándolo sin responder, intentando descifrar de donde lo conocía...

Hasta que finalmente le dije:
-Sí... la gente cambia... ¿como estás?-
-Uh~! eres un chico decidido! Me gusta... Realmente cambiaste..- Me volvió a re-ojear de arriba abajo.- ¿Vamos a caminar?-
Asentí con la cabeza y cerré mi coche.




Continuará...



[Ante todo disculpen que no hayamos podido terminar el capítulo anterior; pero ya no tenemos inpiración para seguirlo, tal vez algún día lo hagamos y no dudaremos en subirlo para que lo leais. Vuelvo a disculparme. ]

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Gomen nasai..~

Kon nichiwa ! ^^
Primero de todo queriamos agradecer todos nuestros seguidores, y todos los visitantes que últimamente han estado visitando El fic
Arigatou por eso (^ - ^)
Y segundo y más importante, queríamos pedir disculpas por no haber terminado el capítulo anterior, y haber abandonado el FanFic u_u
Pero Ruki & yo hemos estado ocupados con el estudio m(_ _)m
Y una falta de inspiración... 
Asi que por eso me he venido a pedir disculpas..
Espero que sigan visitando el fic *(n_n)* 
Felices Fiestas ! º(> <)º


¡ ¡ Los queremos ! !















Atte: CCe FanFic Staff~



martes, 30 de noviembre de 2010

[Capitulo X] Parte II

·La clave de la espera·




Pasaron los días, y los meses...
Una noche Reita citó a Ruki en su departamento, a las 21:00hs para cenar, aparte Reita inquietó a Ruki cuando le dijo "Debo decirte algo importante".
Ruki, que era ya muy amigo de Reita, temía de que éste le dijese algo que pusiera en peligro su amistad.
Pero aquellas inquietudes se disolvieron ya que la noche fluía entre risas y carcajadas. Finalmente Reita se quedó serio y bajó el volumen del TV.

Reita: ¿Sabes? debo decirte algo... - empezó a decir.
Ruki: Bueno Rei... Sabes que te escucho.
Reita: hace mucho que siento esto... no quiero que nada cambie; si lo que te digo no te agrada. Pero entiende de que pasamos mucho tiempo juntos y...-hizo una pausa- estás conmigo en los buenos y los malos momentos.. Quiero decir... nunca nadie me soportó tanto tiempo -echó a reir- Bueno, lo que quiero preguntarte es... -
En ese momento sonó el telefono de Ruki, éste soltó las manos de Reita, y pidió permiso para contestar.
Reita con aún la palabra en la boca, miró hacia otro costado ocultando su enojo y mostrando una ligera sonrisa.

El aspecto de Ruki comenzó a estar serio y su ceño a estar fruncido; como siempre que estaba en el trabajo.

Reita:¿Que pasa?

Pero Ruki no contestó, se limitaba a hacer pequeños gestos de afirmación hacia el emisor de detrás del celular.
Minutos después colgó y se dirigió a Reita.

-Siento tener que marcharme.. pero...-
Reita: entiendo...
Ruki: estoy contento- Dijo a pesar de su frío aspecto- Hemos encontrado la casa de "Los enmascarados" - Río feliz- 
Reita le sonrió mientras Ruki se abrigaba.




Por fin Ruki llegó a aquella enorme y antigua casa.
Allí estaban todos los policías y varias ambulancias, adivinando lo que habría en el interior de la casa.
Ruki y el Sr. Matsumoto (su padre) entraron a la casa junto con varios hombres más; después de haber tirado un gas lacrimógeno.
Los enmascarados se arrodillaron rendidos ante la ley menos uno que poseía un antifaz, que se quedó de pie hasta desmayarse a causa del gas.

Ruki y su padre los subieron a la camioneta y mandaron llevarlos a la comisaría hasta el regreso de ambos.
    Junto con los médicos y la policía forense entraron dentro.
Aunque Ruki tenía un aspecto rudo, dentro suyo sostenía una esperanza de encontrar a Hal allí.   

Apenas entraron habían varios cuerpos sin vida que los médicos forenses no tardaron en recoger  e identificarlos.
Subieron al piso de arriba, cuerpos de jóvenes yacían torturados en todas partes, y la casa estaba plagada de trampas.
En el baño, tendía un cuerpo con cadenas y la cabeza tapada; otro estaba bañado en sangre en la bañera con la cabeza gacha, sus cabellos cubrían su rostro.

Ruki y el Sr Matsumoto no tocaron nada, solo se dedicaban a tomar nota en una grabadora y avisar a los médicos.

Ya estaban por irse cuando uki vió una desesperada mano en lo que parecía un  desván. Volvieron a entrar, y nadie encontraba nada.
Ruki desesperado volvió a salir y encontró una trampilla del lado de afuera.
Subió las escaleras y alarmó al resto del cuerpo policíaco.

Allí dentro había mucha pudor, y oscuridad, se oía el murmuro de las cadenas, y a causa de la oscuridad tropezaban con cuerpos mutilados...
Todos estaban muertos, excepto uno que no tenía muchas posibilidades de supervivencia, ya que tenía un trabajado candado rodeandole los pies, y había perdido mucha sangre ya.


Esa noche Ruki volvió tarde a casa, casi la madrugada.
Reita dormía profundamente, y a la mañana le contó la pesadilla que había vivido.
Se volvió a enchaquetar despues de un largo baño y se precipitó a la comisaria de Kanagawa...

Al entrar habló con el Sr Matsumoto y entró a la sala de interrogatorios.
Ruki observó con desprecio desde la pantalla a los 5 enmascarados que estaban sentados con sus máscaras enfrente de ellos, apoyadas sobre la mesa.


Tsubuku, el "Insecto".
Su padre le dió información recolectada...
A uno le llamaban El Cuervo, parecía el cabecilla de la banda, y era el único con máscara diferente y destacada.
Otro; el muñeco, sus labios estaban llenos de metales y su máscara era del todo tétrica.
Otro el insecto, sus ojos eran negros completamente, lo que asustaba bastante y era dificil saber donde miraba si no movía la cabeza.

Ruki comenzó a estorcionarlos, pero ninguno hacía nada, solo el del antifaz que reía irónicamente.
Desesperado Ruki interrogó al joven:
Ruki: Tú eres el cabecilla de la banda, no? ¿como te llamas?
-Satoshi- respondió poniendose serio, pero al instante volvió a reir.
Hitsugi, el "muñeco"
Ruki: ¿que te hace gracia? Puedes contarlo sabes?
Satoshi: me rio de ti. - Contestó.
Ruki: Já! - rió irritado- tu te ries de mi? YO me rio de ti- Resaltó- Ahora estais aqui, os hemos capturado! y yacereís en las paredes de la prisión hasta que os pudráis! Já! y tu te ries de mí? - Siguió rencoroso.

Satoshi, el cabecilla calló, y con ira e ironia en sus ojos respondió:
-Estas tan equivocado... Cierto que es posible que nos pudriremos aquí, Takanori...-
Ruki se sorprendió.
Satoshi: pero nuestros planes continuan, ellos no harán nada que yo no les diga.
Ruki: ellos? - Señaló con la mirada al resto de los jóvenes. No me importa si no hablan, allá ellos.
Satoshi: no... ellos no.... cierto es que ellos tampoco harán nada que yo no les ordene, pero los planes continuan Fuera de la prisión, continuan hasta terminar el trabajo.

Ruki se irritó de tal modo que salió fuera y ordenó tropas a seguir los rastros ya que era posible que hubiesen  más enmascarados. La esperanza de Ruki se volvió a incrementar ya que Hal podía seguir con vida bajo los castigos de aquellos infelices.
Volvió a la sala  de interrogatorios y Satoshi miraba ausente.


Ruki siguió interrogándolo solo a él, ya que si otro intentaba si quiera decir una palabra, Satoshi los castigaba con un golpe o una mirada asesina, que los silenciaba del todo.




Pasaron los días y Ruki mantenía su paciencia, ya que mediante un método menos brusco, Satoshi hablaba fluidamente entre risas y caricias hacia Ruki.
Éste procuraba no hablarle con frialdad y seguirle aquel extraño juego, aunque ya estaba cansandose de los cariñosos tratos de Satoshi...






martes, 2 de noviembre de 2010

[Capitulo X] Parte I

·Caso Nº27·


Desde pequeño he vivido todas las comodidades que se pueden pedir...
Tenía la típica familia japonesa, mi hermano; un hombre ya, de 38 años que se había recibido para trabajar al costado de mi padre en la CIA (Agencia Central de Inteligencia, que por supuesto estaba ligada a "nosotros" La agencia de Seguridad Nacional; de Japón.
Aunque al principio no me gustaba la idea, la familia siempre trabajó ahí durante generaciones y era algo irrompible.

A pesar de la seriedad que abarcaba todo ese círculo, tuve la suerte de conocer a Hal, con el que ya compartimos 3 años juntos. 
Hace bastante nuestro amor se hizo tan fuerte que llegó a regalarme un plateado y brillante anillo, que ahora los dos llevábamos en nuestros dedos anulares; símbolo de nuestra futura unión.
A él lo conocí en la CIA, el ojo derecho de mi padre, y del suyo también, todos trabajabamos allí ...

Un día todo lo que es 'mi vida' dió la vuelta radicalmente.
-Matsumoto!.. Debo darte una noticia... un poco dura para todos, y sobretodo para ti...- Me dijo mi padre intentando fingir dolor por mis futuros lamentos, en un tono frío; él jamás acepto demasiado lo nuestro, pero disimulaba muy bien nuestro confort delante de la gente. Puras apariencias.
-¿Recuerdas a 'Los Enmascarados'?-
Sí señor- Respondí - Seguimos en la búsqueda de los desaparecidos, y el caso 27 sigue abierto. Seguí diciendo.
-Secuestraron a 5 más...- Dijo mi padre sin despegar los ojos d la carpeta.-
También desapareció Hal... Tenemos sospechas que quizás desapareció junto el resto de personas.- Continuó diciendo.

Yo quedé fríamente petrificado, mi corazón dió un vuelco, pero demostré serenidad y que me importaba lo justo.
Aunque dentro mío quería llorar desconsoladamente, imité la rudeza de mi padre.
Respiré profundo y dije:
-¿Ellos lo secuestraron?-
-No estamos seguros, es la única esperanza que queda de su paradero.- Respondió.

Y como si fuera un trabajo más le respondí:
-Los buscaremos, Sir.-

A mi padre le gustaba que yo le tratase de Usted y que me refiriera a su persona como "señor" o "Jefe", desde siempre fué asi, incluso cuando era pequeño. Pero ya me había acostumbrado y no replicaba lo más mínimo.


Pasaron semanas... después meses... Y finalmente pasó un año desde su desaparición... 

Llegó el otoño y las hojas de los árboles caían y se volaban, y mi esperanza, con ellas.

Más tarde salieron nuevos casos que resolver, y el Caso 27 quedó paralizado.

El tiempo seguía transcurriendo, y a pesar de que siempre miraba su foto sonriente que llevaba en mi billetera, empezaba a olvidar su voz.
Tal vez ya no esté vivo... Tal vez Dios me arrebató a lo más sagrado que yo tenía.... O... No, Los enmascarados no eran Dios, yo los encontraría, aunque solo fuese para recuperar el cuerpo de mi amado.

Esa noche no fue linda, me retorcí de tanto llorar, recordando aquellos "Te quiero" que me decía al oído, y cuando me pasaba el brazo por encima mientras dormíamos... Minutos después me dormí con las mejillas húmedas.


Hacía un tiempo atrás había conocido a un joven y audaz muchacho, yo había entrado a la cafetería de siempre y me dispuse a tomar mi café con leche de siempre. Eso me tenía fresco y sereno, ya que a la noche solía dormir poco, me quedaba en vela intentando descifrar tontos enigmas que los asesinos hacían en las paredes o en las víctimas.
Saqué mi carpeta de archivos y me dispuse a mirar un rato largo, cuando estaba entrando en el tema, unas carcajadas y risas me desconcentraron, era la mesa de en frente.
Reían y conversaban fluidamente hasta que uno se detuvo en mi mirada, tenía aspecto de chino, en realidad todos, me quedé un rato mirándolo intrigado por su origen hasta que me di cuenta de mi descarada actitud y le sonreí, apenas.
Él me mostró la sonrisa entera y desde entonces, no despegaba su mirada de mi mesa. Lo que me inquietaba, ciertamente.

Cuando ya me disponía a abandonar el lugar y continuar mi trabajo, él se cruzó en mitad del camino y se presentó extrovertidamente:
-Hi ! Me dicen Reita, y a ti? -Yo le miré y como es habitual en mí podría haberme volteado e irme, pero me presenté:
-Me llamo Takanori Matsumoto- Dije serio.
- Uh! que nombre de militar - Río el villano, pero yo no le encontré la gracia al chiste. - Perdon -continuó- ¿ como te puedo llamar ?-
-Ruki- Dije firme, él sonrió y me chequeaba con la mirada detenidamente, como si algo de mí llamara su atención.
-¿Quieres dar una vuelta? - Simpatizó.
-Claro... asi me aireo de esto.- Dije menospreciando mi carpeta que sostenía en la mano.

Caminamos por todos lados y él no dejaba de hablar, lo que me hacía bien para olvidar mis problemas, la verdad empezó a confiarme cosas, que para mí estilo eran íntimas.

-Sabes, yo estuve en la cárcel un año...- Dijo demostrando rudeza.
-Yo trabajo en la CIA.- Dije con un poco de intriga por su contestación.
-P-pero... era ilegal, ahora estoy sano.- Sonrió levemente.
-Jaja! No te preocupes...- Me reí para romper el hielo, tal vez si le contaba mi vida se espantaba.
Por suerte me escuchaba con atención y pretendía al final de cada palabra que continuase hablando.
Le interesaba saber como "se veía la vida desde el otro lado"; supongo que quiso decir el lado de los policías.
Más tarde me pidió mi número y nos despedimos.
Y así es como conocí a este joven, que poco tiempo más tarde se convirtió en una persona especial.

martes, 19 de octubre de 2010

[Capitulo IX] Parte IV

·Contracción Final·

Yo me encontraba al frente...
En frente de lo que sería su final.
La noche era fría pero su fuego la hacía del todo cálida.
Os contaré unos días antes lo que pasó...

Cuando yo creí que todo iba bien; comenzaron a llegar rumores de Mao. Decían que él estaba poseído, y que en varias ocasiones había hecho cosas extrañas que habían llegado atemorizar al colegio.
No supe si creerlo, o mas bien; no quise creerlo.
Yo quería paz, jamás podía estar bien con una relación...

Ese día los fanáticos de la iglesia lo tomaron por las manos y lo ataron con mil cadenas a una cruz...Después de darle una fuerte paliza.
  ¡Oh! Solo de volver a pensarlo me estremece.
¿¡ Cómo un cristiano con tanta paz puede llegar a cometer tal acto !?
El caso es que Mao tendía de aquella cruz; mientras la gente lo usaba como objeto de mofa.

Yo me encontraba frente suyo; entre toda la muchedumbre, y mis lágrimas no dejaban de encharca mis mejillas.
Yo creo  que él no tenía idea de mi presencia allí...

Fui ya sin poder resistirlo más; al causante de esa obra, un codicioso cura Le hablé de lo que estaba ocurriendo, intenté convencerlo de que era una locura...
Después al ver su comportamiento terco; me puse a su nivel, le dije que si era el mal, no iba a morir con solo estar colgando de una cruz.
Por Dios.. eso fue lo peor que había dicho..
Aquel lunático corrió hacía la gente, y se subió a un pogo al costado de Mao;  éste  al ver al cura dejo de gritar.
[ Es cierto que Mao es un tanto extraño, y que noté malas vibras solo de entrarlo a casa, pero esto había pasado de castaño a oscuro. ]

Como decía; el cura se subió y comenzó a predicar mis palabras.
Dijo que el Mal estaba ahí.. Tendiendo de aquella cruz frente a nuestras burlas, y aún así no desaparecía, lo único que hacíamos era alimentar su ira.
Después nombró los siete pecados, y le hizo énfasis a "Ira".

Mao empezó a reír lo que creó tensión en la gente.
Con una extraña voz comenzó a jurar nuestra muerte uno a uno.
El cura comenzó a rociarlo con agua bendita, y éste se quejaba constantemente.Después no se como... ya lo olvidé... Vinieron tres hombres con unas antorchas incendiadas.
Y las soltaron frente de la cruz; en un montón de paja.

-¡No!- Grité, y corrí al cura desesperado, tomándolo por el cuello de la camisa; le dije que esto debía terminar y ¡YA! - Grité.
Mao me vió sufrir por aquello... y me pareció que estaba llorando, sus lágrimas eran de un color Carmesí; no por favor... sabía lo que eso significaba.
Todos aterrorizados hicieron un grito de asombro y lo miraban como animal de circo, mientras aquellas lágrimas recorrían todo su rostro.

El reverendo sin siquiera escucharme comenzó a decir que la tentación se había apoderado de mí; que la veía en mis ojos, que había caído en el pecado, pero en cuanto Mao se fuere yo volvería al cuerpo con Dios.
Era inútil hablar con aquellas personas.

¡Oh! Pobre mi pequeño Mao... sus muñecas sangraban a consecuencia de las cadenas, y el fuego avivado ya rozaba su pelo.
Su sufrido cuerpo se contraía y comenzó a vomitar.

La gente le escupía y gritaba cosas groseras, ya no lo aguanté más; con lágrimas en mis ojos, y el corazón en la garganta, corrí lejos de la gente y subí a mi casa.

Al entrar, cerré la puerta con fuerza, me senté en el suelo, apreté mis ojos y tapé mis oídos fuertemente, para dejar de escuchar los aterradores gritos de Mao y las predicaciones del cura.

No se cuánto tiempo pasó... Pero comencé a sentir el olor a la ceniza, después de apagar un gran fuego...

Retiré mis manos de mis orejas, y con la mirada un tanto pérdida; abrí los ojos.
En frente mio, todo negro de ceniza y hollín estaba Mao.
Con los ojos fijos en mí, y una sonrisa cálida.
Me levanté en seguida y con terror.
Sin importarme su aspecto lo abracé y lo besé en los labios.
Él se comportaba comúnmente; ya de tantas locuras, le pregunté:
- Cielo.. ¿Estás muerto? ¿Te puedo ver?-
Él hizo una pequeña carcajada y me tomó de las mejillas; aún húmedas.
Secándome, me contestó:
-No, no estoy muerto... Pero Uruha... El Mal no puede morir.-
Ya era suficiente todo el espectáculo, que ni yo me creía lo que estaba pasando.
Pero a veces.. Las cosas ocurren sin explicación alguna.

Oí gritos fuera, asi que me asomé por la ventana dejándo a Mao de pie junto la puerta.
Fuera el cura gritaba que habían combatido al mal; que ya no volvería más.
La gente aplaudía y silbaba con alegría.

La cruz estaba partida por la mitad y en las cenizas había un hueco... 
¿Pero cómo? ¡Mao estaba agonizando allí arriba!
Mi cabeza razonó y me dí cuenta que la cruz se había partido y Mao había caído en mitad de aquel ardiente fuego; Lo que lo había vuelto a la Vida, después de tanta agua bendita y tantas plegarias.

Él volteó mi cabeza y me dijo "¿Lo comprendes ahora?"
Yo no tenía habla, pero él sin esperar contestación me preguntó:
 "Solo dime si te quedarás conmigo..."
Por lo que yo; sin respuesta le di un beso, utilizándolo como afirmación.

" Mi más horrible sentimiento lo vomité hacía ellos... y ahora les perseguirá hasta que mueran" - Me dijo cuando separamos los labios. Con una ira intensa en su voz.

"Solo escápate conmigo, volemos juntos..."
Me dijo como si fuésemos presos puestos en libertad.
"Ya rompí las cadenas que nos separaban..."

Yo enrarecido le dije:

"Nada nos separaba, Mao..."

"Claro que sí - Me dijo- Tu religión y la mía"






~~Saigo ni~~ (The End)


miércoles, 6 de octubre de 2010

[Capitulo IX] Parte III




·Cálido Atardecer·


El beso fue cálido y hermoso, hasta que se empezó a descontrolar...
Él se comportaba como fiera indomable...
Se posó encima mio, muy brutalmente, y se sacó la camiseta.
Se desabrochó los pantalones con facilidad, y quería retirarme la camisa.
Su comportamiento era tan fogoso y brutal, que yo no me pude contener; al principio no quería ceder, pero después todo fluyó con sagacidad. ♥
Me tomó... Estuvimos largo rato...Él jugueteaba con mi cuerpo y yo con el suyo...
Finalmente terminó en mí... después se recostó; desnudo; en mi pecho descubierto...
Yo transpiraba y me encontraba terriblemente agitado, los ventanales de mi cuarto estaban empañados...
Mao: Te amo. - Dijo fría y secamente.
Yo estaba tan ausente en mis pensamientos... todavia no habia aterrizado.
Asi que no le contesté nada... Pero mas tarde, cuando él se durmió comencé a pensar...
Imposible que me ame... si no me conoce... Tal vez ni sepa mi nombre...
Pero fue especial♥


Al dia siguiente desperté muy tarde, él ya no estaba; y un hermoso y resplandeciente sol entraba por la ventana.

Llegué al colegio, y corrí a buscar a Ruki... Como siempre, lo encontré en la cafetería; comiendo...
Uruha: ¡¡¡ Ruki !!! -Grité mientras corría con el bolsón en la mano.
Ruki: Shima ! OwO - respondió alegre, con la boca llena.
Uruha: sabia que te encontraría aqui n_n'
Ruki: que quieres decir? ¬3¬ no puedo comenzar el dia sin tomar mi té diario *-*
Uruha: -.-' como sea, debo contarte una cosa ·w· - emocionado, se lo conté todo, con puntos y comas.
Ruki: p-pero.. ahh! Shima ese chico no me gusta para ti o_ó
Uruha: D: que quieres decir? ¬`´¬ Se supone que es mi decisión o//ó Ademas, nadie dijo nada de novios !!
Ruki: o_ó te conozco, hablaste con tanta amocion ¬¬" Shima, lo hago por ti, después sufres o_ó
Uruha: u___u lo se, gomen.. Supongo que fue una... "calada al aire" Ahora deberé volver a mi rutina, cierto?
Ruki: ajam n__n ademas, ahora estamos en plena época de exámenes! no puedes distraerte!
Mas tarde; me senté a tomar algo con él♥ Amo hablar de todo con Ruki; siempre me entiende y nos reimos mucho !




Después de la conversación con Ruki, debía centrarme de nuevo en mis estudios, y dejar de pensar en tonterias.
Pero no podía evitarlo, sin querer con la mirada lo buscaba y no paraba de pensar en aquella noche.
No entiendo porque, ni que fuera la primera vez que estaba con un hombre.
Pero él tenía algo distinto.. un toque diferente...

Esa tarde era cálida.
La suave brisa movía mis cabellos de izquierda a derecha en el trayecto de camino a casa.
Mientras yo, miraba el suelo.
De pronto choqué con alguien de frente y caí al suelo repentinamente.
Rápidamente me disculpe, mientras sacudía mis manos, alcé la mirada y la mano de Mao estaba extendida, ofreciéndome ayuda para ponerme de pie.
La tomé, y sin querer, un impulso; si, eso fue... Lo abracé fuerte y lo besé en los labios.
Después me quedé pensando, y los despegué...
Uruha: perdon !! O_O no se que hice, lo hice sin querer, estem gomen nasai !
Mao no se había ofendido.. sus labios reían picaramente, me jaló hacía él y me agarró por la cintura.
Me besó y me dijo:
Mao:Vamos a pasear... Hasta tarde... Hasta la noche... si... hagamos eso.
Su voz era tan relajante, como un cuenta cuentos, amaba su voz.
Y parecía tan seguro de si mismo, como si supiera el futuro, como si supiera lo que fuera a pasar esa misma tarde.
No pude decirle que no, e irme sin mas... y menos cuando tomó mi mano.
Así que asentí con la cabeza, y caminamos, hasta que oscureció...
Se hizo tarde, y la luna estaba al descubierto, ella y sus millones de estrellas.
Se veía hermosa.
Me senté en el suelo de repente; me dolían los pies...
Él se acercó, y se recostó a mi lado, yo apoyé mi cabeza en su pecho y cerré los ojos, sin si quiera importarme donde estuviésemos.


"No quiero enamorarme.."









viernes, 17 de septiembre de 2010

[Capítulo IX] Parte II


"Cálidos ojos inundados"



Por fin amaneció; Ruki seguía durmiendo cuando yo desperté, era muy temprano aún...
Mi cuerpo estaba dolorido, y no había dormido muy bien.
El reloj digital marcaba las 7:14 de la mañana; pero yo ya no tenía sueño, así que me levanté y comencé hacer el desayuno en la cocina, con la puerta cerrada, para no molestar.

No se que me estaba ocurriendo, mi cuerpo cedía inconscientemente.. tenía la mirada fija en la ventana, al patio trasero... miraba el garaje, no recordaba tener uno...

Cuando me quise dar cuenta ya había preparado todo, un desayuno para dos; y en ese momento entró Ruki, nos pusimos a desayunar, él estaba como siempre, simpático e incluso activo, se notaba que había descansado bien.


Durante esa semana, no lo vi mucho... Él tenía mucho que estudiar y yo estaba ausente con los exámenes y todo eso.

        Otra tarde fría... Salí del edificio y me dirigía a mi departamento.
Estaba pensando en mi nota del examen, la verdad no había estudiado mucho y se había notado.
Poco tardó en estallar el cielo, como si Dios llorara.
Relámpagos y una fuerte lluvia inundaron mis ojos, tuve que detenerme a ponerme la capucha y limpiarme la cara.
Oh, Dios que incesantes murmullos, ¡ya! quise apagar mi mp3... pero no estaba sonando.
Me dí la vuelta bruscamente para comprobar quien me estaba hablando, pero allí detrás no había nadie.
No se porque me asusté de tal modo, que eché a correr.
Mi corazón se estaba desesperando, ¿¡ pero que me ocurría !?
¿Nunca sintieron como el corazón se eleva hasta la garganta, como si quisiera salir?
Pues el mio no dudaba en hacerlo..
Cuando doblé la esquina, agarrándome el pecho agitado, vi la iglesia.
"Quizas así me sienta mejor..."- Dije mientras entraba.
Desde adentro se oía el eco de las gotas chocando con el suelo.
pero si... había paz.
Pocos minutos duré en salir, era bien tarde, y estaba un poco cansado.
Ya afuera, bajo el techo; me coloqué adecuadamente mi chaqueta y miré a mi alrededor. No había nadie.
Comencé a caminar mirando hacia abajo; y me encontré de frente con un pequeño banco.. No me había parecido verlo antes.
Y en él, un joven sentado, empapándose, casi sin abrigo.
No me atreví a decirle nada.. Pero cuando su mirada choco con la mía, temí por mi vida.
¡ Qué mirada mas profunda ! mas adolorida, como si hubiese sufrido mil penas.
Pero juraría que era joven, sí.

    Por fin llegué a casa... Todo estaba oscuro... Todo estaba helado.
Cene poco y en silencio.
Me metí a la ducha, bien ausente.
El agua hirviendo recorría mi cuerpo, como si me abrazara.
Era una sensación linda.
Como de... placer.
¿Que loco no?
Pero lo mejor fue cuando... me metí en mi cama, y sentí caricias en mi espalda.. como cuando se apoyan en ti... suavemente.
Parecía que alguien estuviese conmigo.
Alguien robusto, que ocupaba la mitad de la cama.

Todavía llovía cuando empecé a dormir... Pero no del todo.
Mi dolor de cabeza no me dejaba descansar plenamente.
Juraría que había pasado poco menos de una hora, pero mi reloj no indicaba eso, cuando a las 5:00 de la madrugada un fuerte estruendo hizo que sobresaltara .
¿Que fue? Oh, Dios... que susto.
Me levanté; un poco atemorizado...
Nada ocurría en mi cuarto, me dispuse a ir a la cocina, un rato allí a oscuras, apunto de volver, cuando miré por la ventana...
El garaje.... claro... de ahí fue el ruido...



7:45

- ¡Cielo Santo! ¡Que tarde es! -
Me vestí rápidamente, casi no probé bocado y salí corriendo.
Llegué a clase, todos estaban hablando aún, gracias a Dios, el profesor todavía no había llegado.
Pero eso sí... No tenía asiento libre.
Pronto llegó el maestro, y me indicó los asientos del fondo.
Odiaba sentarme por allí, ahí se sentaban los Freaks y casi no se oían las explicaciones.
Sin rodeos ni replicas, me senté atrás; solo.

El tiempo corría con tranquilidad...
Yo estaba distraído.. Miraba hacía fuera, como el viento soplaba con fuerza los arboles. 
El maestro había dejado tarea por hacer, y me dispuse a completarla.
...
¡¿ pero quien habla tan alto !?
Levanté la cabeza furioso... pero todos estaban en silencio...
¿me estaré volviendo loco?
Ya no me soporto... Otra vez quise llorar.
Una lágrima volcó en mis hojas... impotencia tal vez.
Pero... su cálida mano limpió mi rostro.
Miré hacía arriba, era un joven que estaba sentado a mi costado...
¿Tan distraído estaba que ni lo había visto?
Su cara era conocida para mí, pero no se de que.
No me asombra en mí, olvidarlo todo.
Le sonreí para ser cordial, pero él se mostró indiferente.
Quise agradecerle, pero él pose su dedo indice en mi boca, acariciando mis labios con sensualidad, su fuego interno cubrió mi cuerpo, su mirada encandiló mis pensamientos... Oh, sus ojos... negros como el cielo en su momento.
Uruha: G-Gracias... sabes no.. no he estado muy bien - me atreví.
Él me contesto... pero tan bajito que tuve que acercarme, y preguntarle repetidas veces que me lo volviese a decir.
Sonó el timbre, me asombré y miré hacia varios lados, cuando volví la cabeza él ya no estaba más.
¿Quién era el muchacho? No.. no me dijo su nombre.
Recogí todo muy rápido y salí fuera, ni alumnos habían ya, pero... ¿tan ausente estaré?

Esa tarde no era diferente a las otras, llovía descontroladamente, pero llevé paraguas.

A unos pocos metros de mi apartamento, me jalaron del hombro y me sobresalté.
De nuevo ese joven empapado... pálido, con sus ojos negros... buscando calor.
Uruha: Oh! eres tú, me asustaste, te juro que... - Pero me interrumpió.
Mao: T-tengo frío.... - susurró de tal modo, que casi no lo escuché.
No solía hacer estas cosas, pero algo me impulsó a entrarlo a mi casa.
Estaba mojado y tiritaba.
Lo coloqué cerca de la estufa y le ofrecí ropa seca... Después lo llevé a la cocina y le dí un té caliente, lo deje esperándome, y fui a ponerme algo cómodo a mi cuarto. Hacía frío.
Ahh... mi cabeza, me acosté en la cama, y cerré los ojos, por unos instantes.
Un calor me envolvió, como aquella noche pasada.
Abrí un poco los ojos, y Mao estaba recostado en mi pecho, y nos había tapado con la frazada superior.
Me pareció un tierno gesto. Así que no dije nada.

Pero lo pensé...
Había apagado las luces de la cocina y el salón, y ahora, estaba a mi costado, con su brazo derecho en mi pecho... Pesado.
La pantalla del ordenador estaba en frente. Pude ver sus enormes ojos negruzcos abiertos, mirándome como yo lo miraba a él.
Lentamente levantó su cabeza hasta fijar nuestras miradas...
Él se acercó a mi boca, e inexplicablemente yo también.


Sus labios rozaron los mios... Hervía, quemaba.. pero era hermoso.